Con un poco de suerte llegamos desde Huanchaco a la terminal que nos llevaba a Chiclayo (contar sólo con las indicaciones de uno de los Jipis del Hostel de los Jipis no es lo mejor). Además, Perú tiene la característica de no tener una sola terminal, sino que cada empresa tiene la suya (muy bien pensado para el viajante, como se imaginarán). Otra característica es que le llaman cama al semicama (aunque más que una característica es otra burda mentira de Los Mentirosos De Las Boleterías).
Llegamos a Chiclayo y la primera impresión (y creo que la última también) es que es una (otra) ciudad caótica. En un experimento (con bases muy científicas) que hice, comprobé que no pasan más de cuatro segundos sin que suene una bocina. Esto se debe, en gran parte, a que los taxis no tienen cartel de libre, sino que le tocan bocina a cada persona que se cruzan (un sistema muy inteligente). Incluso, en algunas ciudades se está intentando imponer multas al abuso de bocina.
El primer día en Chiclayo desacansamos nomás.
Al siguiente, a la mañana nos fuimos para el museo de El Señor De Sipán, un líder de los Moche, cuya tumba fue encontrada intacta, con todo su séquito y ofrendas.
El museo muestra una gran cantidad de los objetos encontrados, los restos de El Señor (ya lo tuteo), los restos de otro líder de 300 años antes bautizado El Viejo Señor de Sipán, junto también a su séquito y ofrendas, además de dar un buen paneo de la cultura Moche. Muy recomendable.
Al mediodía, nos fuimos al mercado de Lambayeque (el museo queda en esta ciudad, a diez minutos de Chiclayo) y comimos un cabrito espectacular (este mercado es de los mejores en los que estuvimos).
A la tarde, fuimos a Pimentel, una playa cercana a Lambayeque (¿Por qué no pararon en Lambayeque se preguntarán? La verdad, no sabemos). Igual, como ciudad es más linda Chiclayo, y Pimentel no es una playa que va a aparecer en los lugares que hay que conocer antes de morir.
Al otro día, luego de un paseo por algunas terminales (¡Qué sistema cómodo, che!) decidimos irnos a Máncora, nuestro último destino en Perú.
"Voy a desconectarme por un rato y dejar que a mi destino lo maneje la suerte"
("No tengo ganas", de Intoxicados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario