La teoría, bah más que teoría el (supuesto) saber popular, dice que en unas vacaciones normales, o sea 15 días (que esclavos que somos, mamita) casi toda la primera semana es la que se tarda en aclimatarse, en adaptarse al estado vacacional.
Pero en tres meses, ¿cómo es el tema? Es difícil hasta para uno mismo, una vez que ya arrancó el viaje, caer en cuenta de que va a ser tanto tiempo.
Encima, a veces, el universo conspira (uff que Coelhoso sonó eso) para que uno no pueda terminar de desconectarse.
Iba una hora aproximadamente de viaje (sé que es poco para esperarse desconectado, pero bueno), y se prendieron las pantallas del micro, lo que prometía el inicio de una película.
Sin embargo, durante media hora (puede haber sido menos) dejaron una pantalla azul. Eso solo. Como burlándose de uno (mejor ni hablar de la basura que pusieron después)
Pero, ¿una pantalla azul? Quizás para muchos pueda pasar desapercibido. Pero para alguien que trabajó tanto tiempo en sistemas, y encima en testing, eso sólo, es volver a la oficina.
"Y sigo preso. Pero ahora el viento corre alrededor"
("Segundo movimiento: Lo de afuera", Extremoduro)
Entiendo perfectamente lo que se siente. En mi último viaje me pasé los días previos a subirme al micro que me Llevaba a San Luis pensando en que relajante va a ser olvidarse del trabajo, de los K, de la Corpo, del cepo, de Rial y de Marley. Al cabo de unas horas de estar sentado en la butaca en pleno viaje, el sindrome de abstinencia me venció y me tuve que conectar al WiFi del micro. El karma me pego un cross en los dientes porque la única red disponible en muchos kilómetros a la redonda era únicamente:
ResponderEliminarLOS DEL INT(erno) 1005 SE LA COMEN.
En fin.
Cada vez es más difícil desconectarse, pero el ingenio popular siempre es valorado. Abrazo Saina.
ResponderEliminarjajjajajj
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