Al día siguiente fuimos en búsqueda de la excursión al salar. Por el tema de las lluvias, las excursiones están modificadas (gran parte del salar está inundado), así que nos decidimos por una que nos llevaban a la tarde y nos quedábamos a ver el atardecer.
Mientras, hubo tiempo para hacer un poco de turismo deportivo y conocer la cancha del equipo local, cancha de tierra pura con el desnivel como gran compañero (vení a decirme que te pica mal la pelota en el Gran León).
A la tarde salimos para el salar, previo paso por un cementerio de trenes. Nada imperdible la verdad, solo que desde ahí podíamos ver cielo 360°.
A lo lejos, en una zona se veía una lluvia con unos rayos poco amigables, y cuando preguntamos, obviamente, era para el lugar donde íbamos.
Encima, al llegar se largó un pequeño, pero no por eso menos molesto, granizo, y una ventanilla no se podía cerrar (turismo aventura le dicen).
Igual entramos al salar. Los primeros ¿metros? ¿kilómetros? (¿cómo saber?) estaban bajo agua.
Nos bajamos y caminamos un poco "sobre" el agua (ahí tenés, Jesús), y si bien no se veía la clásica imagen del horizonte blanco, se generaban unos efectos reflejo muy buenos.
Después fuimos hasta el hotel de sal más lejano (eso creo), y ahí ya pudimos ver el salar en su plenitud.
Al caer la tarde volvimos hacia la parte semi inundada a ver el atardecer.
Mientras esperábamos, una Señora Derechita, que horas antes había dicho que le gustaba Macri porque como era rico ya no le interesaba robar (todavía me estoy riendo), se puso a hablar de literatura y terminó diciendo que, como no había tiempo para leer todo, entraba en el Rincón del Vago (¿no le decía nada el nombre?) y leía los resúmenes de los libros (posta).
Bue, por suerte su micro salía temprano así que se fue antes de que caiga el sol y pudimos disfrutar en silencio (en parte también gracias a La Patrona que le hizo apagar la música al chofer. Yo avisé, es brava la petisa) de uno de los mejores atardeceres alguna vez visto. A causa del reflejo en el agua se armó un efecto de doble sol, hasta que se juntaron y desaparecieron ambos. Momento increíble.
Así nos fuimos del salar directo a la estación para ir a Potosí.
Nuevamente nos cruzamos con unos choferes que gustan de compartir su música, y a todo volumen (estamos hablando de noche entrada y el micro con las luces apagadas. Todo dado para intentar dormir) nos pusieron unas cumbias que incluyeron al Grupo Red con varios de sus hits, que en una fiesta y con algunos grados de alcohol en sangre puede pintar para bailar y cantar con la vista en el techo, como sintiendo la letra, pero que en un micro, que ni la inclinación del asiento ayudaba a mirar el techo, puede generar una violencia destructora. Por suerte, a la hora se cansaron (o yo perdí un sentido), y me dormí hasta Potosí.
"La sangre se inquietaba en mis venas y aquel verano al norte partí. Para olvidarme de mi rutina y sentirme liberado al fin. Ver la tierra bañada de sol, respirar aire de las alturas, llenar el cuenco de mis ojos con lo más frágil de la locura"
("Lo frágil de la locura", La Renga)
Es como viajar en el tren sarmiento escuchando reggaetonto, pero rodeado de paisajes increíbles!! Así que el saldo es positivo! Las fotos del salar: Increíbles. Ah, perdimos con Los Andes por la copa Argentina. Pusimos los suplemntes porque estamos guardando los titulares para la copa libertadores
ResponderEliminarSí, Pude ver el segundo tiempo desde un bar. Una lástima. Mañana intentaré ver el clásico. Abrazo.
Eliminar¡Ay, me mató lo de la Señora Derechita! ¿Y yo me quejo de que mis alumnos "lean" los textos de clase en el despreciable El Rincón del Vago? Suerte que la indeseable partió a tiempo para permitirles el disfrute del atardecer. Puedo oír con mi imaginación la vocecita de Ayi pidiendo silencio al chofer. Me encantan tus crónicas, Fede. Seguí, por favor, que estoy viajando con ustedes.
ResponderEliminarJa... le hizo bajar el volumen a nuestro chofer y a otro. Lo de la Señora Derechista fue mucho, lo puso como ejemplo encima. Besos.
EliminarHermosa descripción del atardecer, Fede. Me emocionó. Los sigo leyendo. ¡Saludos para los dos!
ResponderEliminarGracias Lui. Es un gran lugar. Besos.
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